10 de diciembre de 2008

Con voz pero sin voto

Los jóvenes no se inscriben en los registros electorales. Los partidos políticos y las instituciones ligadas a la adolescencia han intentado tentarlos a acercarse a la política, pero nada ha dado resultado. Lo puntual es que los jóvenes no se sienten representados y que exigen, con urgencia, un recambio generacional que les haga nacer el interés por un sistema en el que aún confían.

Por Ricardo Ramírez Vallejos y Pamela De Vicenzi Torres

De los 8.110.265 inscritos en los registros electorales, sólo 283.206 corresponden a jóvenes entre 18 y 24 años. Durante el mes de julio se realizó una campaña impulsada por el Instituto Nacional de la Juventud (INJUV) para que la participación electoral aumentase. Sin embargo, al cierre de las inscripciones, el panorama siguió igual. Los jóvenes votantes representan la mínima cifra del 3%. La mayor cifra la ocupan las personas entre 40 y 44 años, que supera el millón.

¿Por qué los jóvenes no sienten entusiasmo por el civismo? En otras palabras, la interrogante es por qué los adolescentes, al cumplir la mayoría de edad, no se inscriben en los registros electorales. Una de las respuestas posibles es que han perdido la confianza frente a las instituciones políticas. Si bien los jóvenes siguen creyendo en la democracia como mejor sistema de gobierno −57,1 por ciento según la quinta Encuesta Nacional de la Juventud−, son críticos de su funcionamiento y del comportamiento de los actores involucrados en ella –el 50,1 por ciento está nada o no muy satisfecho−. Sobre esto, Francisca, del colegio Pedro Poveda de Maipú dice: “con el escenario político que hay no me dan ganas de inscribirme.”

Lo cierto es que la juventud no se siente representada. Piensan que los principales poderes políticos ignoran lo que sucede con ellos, sus necesidades y problemas. Pese a sentirse parte de algún bloque político, sienten que las figuras que están en esas coaliciones no los representan. Ansían un recambio generacional, un repuesto de proposiciones que los haga sentir las ganas de involucrarse en el mundo político. Los mismos rostros de siempre les provocan desconfianza. Están conscientes de los casos de corrupción que han salido en los medios y creen que es un factor preponderante a la hora de inscribirse para votar. “La política es buena pero la gente que hay aquí en Chile me carga, es gente venenosa, trepadora. A mí no me identifica ninguno”, afirma tajantemente una estudiante del Pedro Poveda.

Sin embargo, también existen los jóvenes que quieren inscribirse para indicar su animadversión. “Votar nulo es una forma súper potente de demostrar descontento”, afirma uno de los jóvenes del colegio Santa María. Así como existen otros que quieren inscribirse más adelante, cuando tengan menos cosas en la cabeza. Ahora se sienten obnubilados por la PSU y el colegio. Dicen estar muy preocupados de sus propias vidas, de sus futuros, como para pensar y preocuparse de la política como. “Más adelante me pienso inscribir. Cuando esté informada de qué propone cada partido político, las ideologías, sus bases”, afirma Francisca.

La propuesta por parte de ellos es mejorar la calidad política, generando nuevos nexos entre los poderes del Estado y la juventud. El cumplimiento de promesas es primordial, sobre todo si hay que escuchar a los 2 millones de jóvenes que aún no tienen su carné electoral. Para estos jóvenes lo ideal sería el establecimiento del voto voluntario. Se condice su opinión con lo expresado en la quinta Encuesta Nacional de la Juventud, en la cual un 79,6 por ciento los jóvenes se mostraron de acuerdo con este sistema de inscripción en los registros electorales.

La ausencia de participación por parte de los jóvenes ya es evidente. El 2009 será un año agitado para el país, porque las elecciones presidenciales tendrán una diversidad de candidatos, sobre todo la Concertación, ya que cada colectividad presentará cartas propias para suceder a Michelle Bachelet. Pero la voz de la juventud puede marcar la diferencia a través del voto.

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