9 de diciembre de 2008

Las medicinas mapuche y occidental se dan la mano

En el año 2001 se aprueba por primera vez un presupuesto para dos programas de salud. El programa de “Salud Intercultural” es una iniciativa implementada por el Ministerio de Salud, en la cual las personas pueden tener acceso a la medicina mapuche y convivir, no sin dificultades, con la medicina tradicional.

Por Camila Espinoza

La “salud intercultural” es una oportunidad de generar un acercamiento entre los sistemas ancestrales de salud y el modelo médico convencional. Su objetivo es “contribuir a mejorar la situación de salud de la población indígena, mediante la eliminación de barreras culturales y la ampliación de acceso físico a los servicios públicos” –según aparece en la pagina web de la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (CONADI) –. Uno de los aspectos más destacados es que ayuda en la revalorización y recuperación de la medicina indígena siendo difundida tanto para esta comunidad, como para quienes no pertenecen a ella.

El programa de “Salud Intercultural” se ha ejecutado en diferentes centros de las comunas de nuestro país. Entre ellas se encuentran La Florida, Puente Alto y Maipú. Pero es en el sur donde ha tenido más éxito: la región de la Araucanía cuenta con el primer hospital intercultural en Chile. En él trabajan en conjunto personas mapuches con sus conocimientos medicinales y los alópatas tradicionales. El recinto cuenta incluso con una ruca donde la Machi realiza diferentes ritos de curación.

El método de funcionamiento consiste básicamente en que cada centro de salud tiene una “facilitadora intercultural”, persona encargada de difundir los conocimientos de la medicina mapuche y es quien incentiva al paciente indígena a asistir al consultorio. Hace que la atención brindada por el personal medico sea más amable; para ello también existe un trabajo de sensibilización por parte de la facilitadora. Ella habla con el médico y le explica los miedos de la gente mapuche y sus creencias sobre algunas enfermedades.

Maipú: el sueño recién comienza

Hace aproximadamente cuatro meses se lanzó en Maipú el programa de “Salud Intercultural”. La iniciativa apunta a la posibilidad de que los más de 12.000 mapuches residentes puedan atenderse en un centro de salud y que reciban atención con medicina de su confianza. La oficina de Asuntos Indígenas de la comuna espera que con el tiempo la medicina mapuche pueda trabajar mano a mano con la medicina occidental. Como el programa se encuentra en su fase inicial, todavía no es posible observar esta cooperación.

También incluye la participación de facilitadoras interculturales en seis Centros de Atención Primaria. Magdalena Chicahual, quien es miembro de la oficina de Asuntos indígenas en Maipú, cuenta que las facilitadoras “realizan un nexo entre los consultorios y medicina mapuche”. Ellas van a buscar a las personas a su casa para decirles que vayan al consultorio, en especial a las mujeres. Afirma que uno de los principales problemas “es que las mujeres mapuches no se realizan exámenes para prevenir el cáncer”. También las facilitadoras ocupan dos horas diarias en ir a diferentes sectores a explicar en que consiste la cosmovisión mapuche.

Además anotan los nombres de las personas que requieren de la atención de la Machi, y llaman a cada una a su casa para confirmar el día y la hora. La Machi no atiende en el consultorio, sino que en la Oficina de Asuntos Indígenas, pues en este recinto comparte un mate con los pacientes y es un lugar más acogedor que el consultorio. Magdalena explica, que el hábitat ideal de las Machis es la ruca. “Las Machis no atienden en los consultorios y nunca van a estar, nosotros tenemos un modelo de salud diferente que no corresponde al occidental”.

Ésta es solo una primera etapa, explica Magdalena, pues se pretende colocar, a fines de diciembre o a principios del 2009, la primera piedra de un centro ceremonial mapuche, donde las personas podrán tratarse con esta medicina ancestral. Existirá una ruca para la Machi, quien podrá realizar sus ritos y atender a la comunidad.También se contara con otros agentes que participan en medicina mapuche, como la yerbatera.

Otras actividades que se realizan para difundir la cultura mapuche son: talleres de yerbas medicinales, taller para enseñar su cosmovisión, talleres de alfarería, de danzas y, muy pronto, de telar mapuche.

“Esta experiencia me llena el alma”


Marisol Quintriqueo es facilitadora intercultural en el Centro de Salud Carlos Godoy,ubicado en Maipú. Va tres veces a la semana a este recinto y debe “facilitar la atención de personas indígenas en los consultorios”, es decir, que la población mapuche se sienta más cómoda al asistir a un consultorio y tenga confianza al llegar al lugar y atenderse con el personal médico. Explica que los mapuches, en especial los de mayor edad, “son reacios a ciertas cosas”. Por ejemplo, gran parte de las mujeres mapuches padecen de cáncer al útero porque no se practican exámenes como el papanicolau (PAP) o el Examen de Medicina Preventiva del Adulto (EMPA).

Para disminuir estas cifras, las facilitadoras trabajan en conjunto con las matronas para que se sensibilicen y puedan entregar un trato amable a la mujer indígena. Además, Marisol debe efectuar labores en terreno, revisar la ficha los pacientes y si descubre que alguno no se ha realizado los exámenes para la detección de cáncer, va a sus casas personalmente. “Se averigua porque no se hacen el PAP, que es lo que no les gusta de las matronas, por qué no vienen al consultorio”.

Marisol conversa con los mapuches y otros pacientes no indígenas que se acercan y así difunde su medicina ancestral. Ella consigna los datos de las personas y, dependiendo de cada caso, puede fijar una hora con la Machi. Respecto a ello, señala que “las personas no indígenas son quienes más se acercan al consultorio. Ellas van donde la Machi y son las más interesadas”. A su juicio, el interés de las personas se debe a que la gente esta cansada de tomar medicamentos con tantos químicos, que pueden causar efectos secundarios y por eso prefiere medicamentos naturales.

Cuenta además que “se quiere lograr que el doctor derive a la Machi porque no encuentra la solución al problema, y que la machi, cuando el cáncer este muy avanzado, derive al doctor. Queremos llegar a eso, pero nosotros recién estamos comenzando”.

Finalmente, Marisol afirma que “esta experiencia me llena el alma” y que sus padres nunca le negaron su origen indígena. Ella se muestra orgullosa de poder ayudar a las personas de su comunidad y difundir su sabiduría mapuche “Esto es lo que me hace vivir día a día y sobre todo si es para ayudar a mi gente, uno lo hace con ganas”.

Requisitos de facilitadoras interculturales

Las mujeres que quieran convertirse en facilitadoras deben ser descendientes de mapuches y tener conocimientos básicos de su medicina ancestral. Además deben realizar una capacitación para poder trabajar con la comunidad. El curso para las interventoras de Maipú fue efectuado en la Universidad del Mar y también por otras comunas a cargo del Servicio de Salud.

Lo Prado

Otra comuna dentro de la Región Metropolitana donde se ha implementado esta iniciativa es Lo Prado. La coordinadora del programa Salud Intercultural, Rosa Cayul, nos relata su experiencia y explica algunas creencias de la medicina mapuche.

En la comuna de Lo Prado el programa de Salud Intercultural lleva más tiempo operando en comparación a Maipú. Por esta razón posee algunos avances como una casa dedicada exclusivamente a la atención de Machi.

Otro punto importante es que en parte se ha logrado alcanzar la cooperación entre la medicina mapuche y la occidental. En algunos casos, los médicos derivan a sus pacientes a la Machi, sobre todo cuando se trata de enfermedades mentales, como crisis nerviosas. En otros, envía a las personas que no puede curar a los médicos occidentales. Sin embargo, no existe una cooperación total. Rosa afirma que “los médicos extranjeros están más con nuestra cultura, los médicos chilenos son medios egoístas, son celosos, creen que le van a quitar la pega”. Respecto a este tema Marisol Quintriqueo señala que “se produce una especie de choque porque por un lado esta la sabiduría indígena ancestral y por otro, el conocimiento adquirido en una sala de clases en la universidad”.

Una de las principales diferencias entre la medicina mapuche y la occidental, es que para determinar qué enfermedad tiene el paciente, el médico lo interroga para conocer sus síntomas: “El paciente le dice al médico lo que tiene”. En cambio, la Machi no formula preguntas a la persona, analiza la orina y “ella le va diciendo lo que tiene y que debe hacer para reponerse, la persona sólo debe afirmar”, comenta Rosa.

En la comuna esta iniciativa ha tenido gran acogida, en especial por las personas que no son mapuches.Rosa señala: “La gente mapuche conoce su medicina y saben preparar las hierbas, cuando están muy mal van a la machi, pero la gente occidental va harto, cree mucho en nuestra medicina”. Además, explica que la atención de la Machi comienza a las nueve de la mañana y a las ocho ya hay gente esperando.

Medicina Mapuche

La comunidad mapuche siente un profundo amor por la tierra y sus componentes, por esta razón conocen mucho sobre el uso de plantas medicinales, su tratamiento de enfermedades gira entorno al uso de hierbas.

Según sus creencias, para que el tratamiento sea efectivo las personas deben tener fe y creer en su recuperación. Así lo señala Rosa: “Lo principal de la medicina mapuche es que creemos en la espiritualidad. Sin espiritualidad nadie se sana”.

Un rol muy importante dentro de la medicina mapuche es realizado por la machi. Rosa nos explica que ella es una sanadora. Al observar la orina de una persona entrega un diagnostico y le dice al paciente los remedios que debe ingerir. En caso de que la persona requiera de tratamientos más complejos, se realiza la ceremonia conocida como Machitún. En ella, la Machi se encuentra en un estado de trance, donde identifica el problema que sufre el paciente y qué medicamentos son adecuados para que se recupere.

Aquellas personas que tengan una complicación mayor o una enfermedad grave (mal de ojo, cálculo) deben someterse por casi diez horas a un doble Machitún. Para que la Machi logre alcanzar el estado de trance, la acompañan entre 30 y 50 personas, quienes están encargadas de rezar.

En la medicina mapuche cuentan con diferentes personas que se encargan de poseer conocimientos y labores específicas en el ámbito de la salud.

Medicamentos mapuches

Nelson Cataldo trabaja hace siete años en Maipú en su local de medicina naturista Ari Yer, donde vende medicamentos mapuches. Él señala que “mucha gente esta aburrida de la medicina tradicional” y que por ello recurren a medicamentos naturales. En su negocio todo se elabora en base a hierbas. Además cuenta con un público fiel y destaca que varios clientes se han recuperado utilizando exclusivamente estos remedios.

Las personas compran principalmente productos orientados a problemas como infecciones urinarias, cálculo, colon irritable e imponencia sexual. Otras dolencias que pueden tratarse con medicina mapuche son la pérdida de memoria, dolores menstruales y caída del cabello.

Agentes en medicina mapuche:

Machi: sanadora
Gütamchefe: componedores de huesos
Lawentucheves: yerbateros
Püñenelchefe: matronas

Maipú pionero

La Oficina de Asuntos Indígenas de Maipú, cuenta con un “Consejo de los Pueblos Originarios” compuesto por ocho asociaciones indígenas -siete mapuches y una rapanui-. A este consejo asisten dos integrantes de cada agrupación y realizan reuniones para ver planificación de actividades en beneficio de las etnias. “En ninguna otra comuna se trabaja con un Consejo que cuente con la representatividad de los pueblos indígenas mayoritarios”, afirma Magdalena. Además señala que comunas como Peñalolén quieren imitar esta iniciativa.

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