10 de diciembre de 2008

Manual para leer una revista porno

¿Qué hay y qué no hay en la pornografía? Ya no están presentes en todos los quioscos, pero nunca faltan lugares donde conseguirlas. Veamos cuál es el “ardiente” contenido, para aclarar las dudas que no todos quieren resolver y entender el concepto, a veces errado, del “porno” en Chile.

Por Pamela De Vicenzi Torres

Antes de internarse en el mundo del sexo y las curvas peligrosas, hay que hacer una distinción de lo que se considera “pornografía”. La estricta definición nos habla de la inferioridad y la violencia hacia una persona. Es decir, una matanza puede ser considerada como “pornográfica”. Sin embargo, los prejuicios de fines del siglo XX encasillaron a las formas sexuales como porno.

Existen diversos grados o ramas de pornografía de corte sexual. Está el soft porn o “doble equis”, en donde visualmente se observa una relación sexual, pero los enfoques de cámara y la posición de los amantes se arman de tal forma que no muestran sus partes genitales.

La categoría que sigue es el porno que todos conocemos. Aquí las relaciones sexuales son más explícitas; ya aparecen los tríos, el sexo oral, la masturbación, entre otras formas de tener sexo. Existe también pornografía dedicada a los gays, las lesbianas, mezclando distintas culturas –latinas, nórdicas, afroamericanas–, bisexual y todas las formas imaginarias de relaciones sexuales. Aparte queda, debido a la legislación y el perjuicio tanto para las víctimas como para la sociedad, la pornografía infantil.

El objeto de análisis será una revista pornográfica internacional, pero con algunos contenidos chilenos. Esta publicación está categorizada como “triple equis” o hardcore, en donde aparecen imágenes explícitas. Su lenguaje es muy cercano a la jerga popular y las poses fotográficas son bastante sugerentes. Aunque parece poco creativo, las notas informativas y los reportajes tienen creatividad.

100% caliente

La revista 100% tiene en la portada de su número 188 a una morena con un conjunto de lencería que mezcla el calipso con el negro. Sus largos cabellos caen sobre sus pechos al descubierto. La primera página pertenece a la sección Sexopeludo, el cual nos habla de una cura para el pánico escénico: hacer el amor. Al costado derecho, un comic del noticiero de “TNN” y sus reporteros “echándose el polvo”. Otras noticias destacadas, como los lentes para ver mujeres desnudas y la DJ italiana que tiene con el “fideo tieso” a sus fans.

Luego viene una sección de cine “triple equis”, el cual consiste en entrevistas a actores porno, páginas web y comentarios de películas del mismo tipo. Después, una caricatura inspirada en Popeye, pero que lleva el nombre de “Popespinaca”. Si la historia original habla del amor entre Popeye y Olivia, siempre interrumpido por las maldades del gigante Brutus, ahora tenemos una versión sexual de los personajes, en el cual la espinaca provoca los mismos efectos del Viagra.

También aparece un reportaje sobre la ancestral mafia japonesa conocida como “Yakuza”, que data del siglo XVII. La etimología de su nombre proviene del black jack de Japón, en cuyo juego hay ciertas cartas que no sirven para nada, como los miembros de esta banda que se sienten parias de esta sociedad. Actualmente es una organización que percibe millones de dólares por concepto de prostitución, tráfico de drogas, juegos de azar, luchas de sumo y la extorsión.

En las páginas de este reportaje hay un suplemento más pequeño, pegado a la revista y de un tema distinto. Es la “zona hot”, un especial de fotos de relaciones lésbicas y tríos sexuales, con posturas bastante sugerentes. El coito y el sexo oral se toman el especial de la revista.

Además, hay consejos sobre cómo masajear el “yoni” o la vagina. Posteriormente, tres páginas dedicadas a la “zona de contactos”, en las cuales los lectores pueden dejar sus datos para buscar pareja y dejan constancia de su estatura, color de pelo, edad, opción sexual, rango etario ideal, forma de tener sexo –en el caso de los tríos– y detalles sobre sus partes genitales, acompañados de fotos al desnudo.

Finalmente, está el “Correo Ardiente” con Briggitte, para que los lectores envíen sus cartas contando sus problemas, experiencias sexuales e historias de la infancia. Al cerrar la revista, la contraportada muestra los contenidos del próximo número, con una mujer voluptuosa vestida con un corpiño negro.

Para coronar la lectura, la revista incluye un poster con fotografías de una mujer con falda y sombrero de tela escocesa, quien hace el amor arriba de una moto con un muchacho de proporciones optimistas.

Porno total

Lo que se desprende del análisis a una revista porno es una serie de imágenes explícitas, en donde las relaciones sexuales y las diversas formas de complacer a través del sexo son el plato fuerte. La gente es reacia a leer revistas porno por el tenor de las imágenes.

Este manual recomienda que la lectura se realice en pareja, para que la pornografía pierda ese sentido “vulgar”, estereotipado por la sociedad. No todo es imagen con el coito a la vista: los reportajes y notas llaman la atención por su creatividad y diversidad de temas, como en el caso de la mafia japonesa “Yakuza”.

Es porno total, en eso hay acuerdo. Pero no hay que temer a la pornografía. Todo depende del uso y los objetivos que cada persona quiera alcanzar para disfrutar de un buen rato de placer. O simplemente, para quienes no son amantes de la pornografía o la rechazan de plano, saber qué es lo que hay en una revista triple equis, cuyos senos en portada desaparecen de a poco en los quioscos de nuestro país.

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