9 de diciembre de 2008

La difícil elección universitaria

El bombardeo de información por parte de las universidades e institutos, la falta de apoyo de los orientadores y la desvalorización de algunas carreras consideradas “poco rentables” confunden a una juventud que exige cambios estructurales en el sistema educacional.

Por: Ricardo Ramírez Vallejos y Pamela De Vicenzi Torres


Los jóvenes ya rindieron la Prueba de Selección Universitaria (PSU), la cual les permitirá decidir lo que quieren continuar estudiando en el futuro. Antes de esto, consultamos a dos grupos de jóvenes de distintos establecimientos sobre la orientación vocacional que allí les entregaron, por lo importante que es esta en la formación de un estudiante a punto de egresar de cuarto medio. Su veredicto fue que está débil, no se sienten informados.

Todos los alumnos manifestaron sus deseos de entrar a la universidad. La mayoría dice estar seguro de qué quieren estudiar y también dónde: desean ingresar a universidades tradicionales. Ante la pregunta de dónde quieren continuar tus estudios, las respuestas que más se repiten son: Universidad de Chile, Universidad Católica y Universidad de Santiago. Sin embargo, no mostraron animadversión para con las privadas: “Hay universidades privadas muy buenas. Depende del área en la que uno quiera estudiar. Porque claro, uno está fichado con que tiene que quedar en una estatal. Pero hay universidades privadas bastante buenas. Yo no tendría ningún problema en entrar a una privada”, dijo Camila, del colegio Santa María de la comuna de Santiago.

Consultados sobre la abundancia de información por parte de las universidades privadas y la ayuda prestada por el colegio, los jóvenes enfatizaron que no existe el apoyo suficiente. La orientadora es una profesora del establecimiento, lo que impide la total concentración en los problemas de los estudiantes, sobre todo en materia vocacional. Para ellos, aún no existe preocupación para que esta situación cambie. Sin embargo, indicaron que la información está siempre disponible. Ellos siempre tomaron en cuenta que pueden usar internet u otros medios de comunicación para buscar los datos que necesitasen. Los jóvenes saben que si requieren algo “tienen que ir a buscarlo, no van a esperar que alguien llegue a entregárselo en las manos”.

Jóvenes presionados

En el colegio Santa María separan a sus alumnos en tercero medio entre científicos, humanistas y matemáticos. Dicen haber elegido su área pensando en los ramos en los cuales obtenían mejores calificaciones y proyectando lo que querían estudiar. Sobre esto, los alumnos humanistas tienen una preocupación extra. Sienten la presión social de la desvalorización que existe en torno a las carreras de su área. Saben que en la actualidad las carreras miradas con mejores ojos no son específicamente las de su sitio.

Los estudiantes asumieron que la PSU la podrían dar también el próximo año. En general ellos están conscientes de las opciones alternativas en caso de no quedar en la universidad o carrera de su interés. El año sabático para rendir nuevamente la prueba, asistir al preuniversitario sin las presiones del colegio y tomar un descanso para decidir mejor, son opciones válidas para ellos.

Por otra parte, los avances en la tolerancia a la frustración tanto por parte del estudiante como de sus familias, han sido notorios. Los jóvenes aseguran que ya no existe tanta presión de los padres, aunque no faltan quienes se sobreexigen para entrar a la universidad.

Lo primordial para ellos es una educación de calidad, que les asegure sus proyectos para el futuro y disfrutar, a la vez, de lo que van a estudiar. Ahora que el trámite más difícil –la PSU– ya pasó, lo importante es elegir a conciencia, pero con tranquilidad y que reciban el apoyo debido para continuar la educación superior.

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