La enorme plaza La Paz da la bienvenida a uno de los lugares con más historia de la ciudad de Santiago. Ricos, pobres, católicos y protestantes, tienen su descanso eterno en los terrenos del Cementerio General, un espacio en el que se respira la historia de Chile, el arte, la fe, e incluso el miedo.
El Cementerio General fue inaugurado en 1821 por Bernardo O’Higgins. Con la Ley de Cementerios Civiles, la tutela del lugar pasó de las manos de la Iglesia a las del Estado o Municipio. En la actualidad, la necrópolis esta bajo la administración de la Municipalidad de Recoleta.
Desde el siglo XIX hasta la fecha, el campo santo alberga a grandes personajes de la vida social, intelectual, cultural y política de Chile. Cerca de 30 Presidentes están sepultados acá, desde Ramón Freire, pasando por Arturo Alessandri Palma y Carlos Ibáñez del Campo, hasta Salvador Allende Gossens. Además, políticos como Jaime Guzmán y Orlando Letelier descansan en los patios del cementerio.
Entre otras figuras destacadas de la historia de nuestro país, se encuentran Andrés Bello, primer rector de la Universidad de Chile; Ignacio Domeyko, científico chileno; Mariano Egaña, principal redactor de la Constitución de 1833 y Francisco Flores del Campo, compositor de La Pérgola de las Flores.
En las 86 hectáreas de la necrópolis conviven una variada gama de diseños arquitectónicos, los que lo convierten en un lugar de estudio. Es posible encontrar desde una pirámide egipcia hasta un templo azteca, una catedral gótica y un mausoleo de estilo moro. Además, los patios cuentan con esculturas de artistas tan destacados como Rebeca Matte, Marta Colvin Andrade, José Perotti, entre otros. “Muchos estudiantes de arquitectura, periodismo, castellano, arte y fotografía, vienen a hacer sus trabajos aquí. Los chicos pueden encontrar lo que necesitan y la gente, en general, no sólo viene a dejar flores, sino que se siente representada y eso ha influenciado mucho la imagen corporativa que ahora tiene el cementerio”, señala Cristian Niedbalski, encargado de comunicaciones del Cementerio General.
Para conocer más a fondo el campo santo, existe la posibilidad de realizar un visita guiada; eso sí, estas son en la noche. En el Cementerio General relatan que se realizan dos tipos de recorridos nocturnos, los que son:
a) Recorrido Popular: “Este circuito muestra las sepulturas de personajes populares, animitas, el mítico ‘patio 29’. Se Pasa por los pabellones, por leyendas urbanas y también por las sepulturas más populares, donde yacen Víctor Jara, Chito Faro y Gato Alquinta; para finalizar en el Memorial de los Detenidos Desaparecidos”. El encargado de llevar a los visitantes por estos lugares es el Jorobado.
b) Recorrido Histórico: “Con una mirada a través de la historia, el visitante se adentra en el sector más antiguo, el cual alberga exclusivas obras de arte y majestuosos mausoleos de impactante valor arquitectónico, personajes destacados, cuentos urbanos y antiguas leyendas como La Novia, La Llorona, etc. Se visitan las sepulturas de personalidades que marcaron nuestra historia, como la de los Presidentes Jorge Alessandri, Pedro Aguirre Cerda o Salvador Allende; además de grandes políticos”. El personaje que acompaña a los visitantes en este recorrido es el Monje.
De acuerdo a su impulsor, Cristian Niedbalski, “del 3 de Mayo de 2005 al 3 de Mayo de 2008 han venido 35.200 personas”, lo que ha hecho al tour sumamente exitoso. “La gente siempre se va conforme, la idea es que pase un poquito de susto, se ría con el humor de los personajes, todo dentro de un marco de sutileza, porque este es un cementerio y hay que mantener cierto nivel de conducta. Además, se les entrega mucha información a los visitantes, sobre todo con el mayor grado de pluralismo en lo referente a los personajes políticos. Esto ha cautivado al público y permite seguir aumentando la demanda”.
Las visitas tienen un valor de $ 2.100 por persona y son realizados los días miércoles, viernes y sábados, a las 19:30 horas, con una duración, aproximada, de 1 hora con 45 minutos. En horario de verano, los recorridos son realizados a las 21 horas. Los asistentes pueden llevar cámaras fotográficas o de video.
El Cementerio General no es solo un lugar en donde sepultar a los muertos, sino que también es un museo al aire libre. El gran capital cultural, patrimonial e histórico, convierten al campo santo en un espacio de encuentro con el pasado de Chile. “Antes del año 92' estaba la imagen del cementerio antiguo más grande del país, pero nada más. No había un gran trabajo en la imagen corporativa, porque no salíamos a la luz prácticamente en nada de difusión, a menos que alguien lo rescatara por ahí. De a poco se comenzó a traer a los colegios y, después, a los programas de televisión, con lo que hubo un leve cambio de imagen. Luego, este proyecto se reforzó, debido a que los cementerios - parque nos estaban ganando mucho terreno, y entonces se asomó el concepto de que 'Caminar por el Cementerio es transitar por la historia de Chile”, finaliza Niedbalski.
Lugar: Cementerio General
Dirección: Avenida La Paz, Recoleta (Entrada por Plaza La Paz), metro Cementerios (Entrada por Avenida Recoleta).
Abierto todos los días, de 8:30 a 18 horas
Acceso Gratuito
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Más allá de la muerte
Por los patios del Cementerio General, los vivos se pasean en conjunto con las almas en pena, seres que aún no pueden descansar en paz. Una variada gama de esp
ectros, santos populares y leyendas urbanas, es posible conocer en las visitas guiadas que se realizan en la necrópolis. Dentro de las historias que tienen como escenario central a los pasillos del cementerio, es posible encontrar a la que envuelve a la animita de La Novia.
Según lo expresado en el Cementerio General, “se cuenta (de La Novia), que en el momento de casarse sufre un infarto al corazón. Otras versiones hablan de una caída por las escaleras de la iglesia en donde se casaba o el que realmente muere es el novio y ella, de pena, también pierde la vida. Tras la muerte de la mujer, su madre la embalsama para conservar su belleza y la sepulta en la necrópolis vestida de blanco, con la finalidad de representar su pureza. Algunos testimonios hablan de que la madre la visitaba a altas horas de la noche pasando por su cabello repetidas veces un peine. Además, hay quienes aseguran haber visto a la difunta rondando en las noches, por los vericuetos del campo santo, vestida de novia”.
Una investigación realizada por el Cementerio, establece que La Novia corresponde a Orlita Romero Gómez, quien fallece de peritonitis justo el día de su cumpleaños número 17. En la necrópolis agregan que “efectivamente fue embalsamada para conservar su belleza, de acuerdo a los deseos de su madre. Sumado a lo anterior, la viste de blanco para representar su pureza y la madre, hasta el día de su muerte, visitaba a su hija todos los días en horarios especiales, con el fin de evitar el acoso de los curiosos. Hoy, se encuentran sepultadas madre e hija en dicha sepultura. Lo demás, de acuerdo a nuestras indagaciones, son solo inventos”.
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