10 de diciembre de 2008

La revancha de los itinerantes

Después de que el Municipio de Santiago prohibiera a los artistas populares trabajar en la calle, existen actualmente dos proyectos que intentan regular su labor: una ley y un acuerdo con la Asociación de Municipalidades se transforman en las nuevas oportunidades para que ellos puedan volver a llenar de color las calles de Santiago.

Por: Ricardo Ignacio Ramírez Vallejos

En medio de un montón de gente que avanza rápido, sin mirar a los lados, con la vista puesta en una meta que se pierde en el horizonte, se alza la figura estática de un hombre pintado de rojo. Algunas personas que lo observan a su alrededor le dejan monedas en un tarro, provocando que este haga moldeables contorsiones con su delgado cuerpo.

Estamos en el centro de Santiago, especialmente en el popular Paseo Ahumada, punto neurálgico de las compras y del convivir de los más de cinco millones de habitantes que tiene la capital chilena. El hombre pintado de rojo es solo un ejemplo de los múltiples artistas itinerantes que, junto con adornar una ciudad gris, buscan trabajar y ganar dinero con lo que ellos saben hacer: arte. A ratos, especialmente los fines de semana, esta calle se llena de mimos, estatuas humanas, hombres disfrazados de personajes infantiles, humoristas, bailarines, acróbatas y bandas musicales.

Sin embargo, el año pasado fue lanzada una ordenanza municipal en la comuna de Santiago que decretó la salida de los artistas callejeros de la vía pública. La razones esgrimidas por el municipio encabezado por Raúl Alcaíno fueron los ruidos molestos que los artistas provocarían y el foco de delincuencia que ellos significarían, debido a los grandes ruedos que crean en cada una de sus presentaciones, hecho que ayudaría a los delincuentes a escabullirse entre la gente y robar.

Sobre esto, el presidente del Sindicato de Cantores Urbanos de Chile −Sicuch−, Bernardino Vásquez, expresó mediante su sitio web: “ya no queremos que se nos haga responsable entre otras cosas de la delincuencia, la delincuencia es un drama social que nosotros combatimos con nuestra sola presencia en las poblaciones, donde los jóvenes ven en nuestro arte una forma de salir adelante a la falta de oportunidades y desigualdad, transformándonos en ese momento en un verdadero referente social”. Cabe mencionar que el Sicuch, pese a su nombre, reúne también a mimos, acróbatas y otros artistas callejeros.

Desde la puesta en marcha de esta ordenanza municipal, los artistas callejeros no han podido trabajar tranquilos. Los guardias de Santiago y carabineros, cumpliendo con las obligaciones emanadas de la ordenanza, interrumpen sus presentaciones y los multan. “Cuando nos pillan, nos echan. El otro día nos pasaron un parte a cada uno, de 3 UTM más o menos”, dice el hombre encargado de vender los discos de música de relajación que sus tres compañeros están interpretando en vivo en medio del Paseo Ahumada. “Carabineros siempre que nos pillan, nos echan”, cuenta un hombre que acaba de sacarse la máscara de Spiderman con la que atrae y alegra a los niños en plena Plaza de Armas.

Sin embargo, se abre en el horizonte de estos artistas populares una nueva posibilidad. Una revancha que los volverá a poner en el centro de Santiago. Esta vez sin peligro de multas. “Hay un proyecto con el Gobierno. Nos van a dar una credencial. Hay un convenio a nivel nacional con la Asociación de Municipalidades para que podamos trabajar sin problemas”, cuenta Rodrigo, el de la música de relajación.

Lo cierto es que existen dos importantes intenciones de establecer las condiciones de trabajo de los itinerantes. La primera de ellas es un proyecto de ley presentado por los diputados Marco Enríquez-Ominami −PS− y Álvaro Escobar −independiente− que busca regular el trabajo de los artistas callejeros en cuanto a niveles de sonoridad con los que este se puede desarrollar. El proyecto dice que se permite toda ejecución municipal en bienes públicos, siempre que su sonido no sea más alto que los niveles máximos de presión sonora permitidos por ley. Destaca también que ninguna resolución puede establecer prohibiciones de ningún tipo para el desarrollo de la música en la vía pública.

Este proyecto de ley, que fue lanzado el 13 de septiembre pasado, no tiene ningún tipo de urgencia y se encuentra aún en el primer trámite constitucional, dentro de la Cámara de Diputados. Esta regulación, sin embargo, corre solo para los músicos, pero son muchos otros los artistas que pululan por las grandes calles de Santiago centro.

Para los músicos y para todos los demás, nace el compromiso contraído por la Asociación de Municipalidades, quienes firmaron un convenio con el Sicuch para dejar trabajar a los artistas en la vía pública. Luego de la confirmación del acuerdo, los itinerantes han estado inscribiéndose y audicionando para conseguir las credenciales que les permitirán trabajar. Sobre eso, Rodrigo menciona: “Hace poco fui a la audición, el otro día fui a dejar la foto para la credencial. Se supone que en diciembre ya la vamos a tener y vamos a poder trabajar tranquilos”.

En unas cuantas semanas, entonces, deberían cesar las reprimendas que han recibido durante este tiempo. En diciembre van a poder volver a hacer sus shows sin tener que estar pendiente de los guardias o de los carabineros. En un tiempo más, vamos a poder volver a ver un Paseo Ahumada que no solo sea el camino por el cual llegar a las grandes tiendas, sino que se vuelva a convertir en un lugar donde disfrutar expresiones artísticas que nos devuelvan una sonrisa al rostro. Un Paseo Ahumada que sea capaz, de vez en cuando, de envolverlos con un hálito artístico.

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