Loreto Cecilia Bart Sandoval fue desde sus inicios una chica especial. En 2007 emigró del Colegio del Sagrado Corazón de Rancagua para estudiar Licenciatura en Inglés en
Por: María Paz Donoso E.
Loreto, a primera vista, llama la atención. Polera negra con jeans anchos, pelo corto hasta el mentón, ancha de caderas, inclinada hacia delante para caminar y con su forma de hablar entre femenina y masculina, me muestra su nuevo espacio. “Aquí ves gente de todas las carreras. El ambiente es espectacular, ya que como la USACH está en un solo lugar, puedes apreciar realmente la diversidad. Está todo a la mano.”
La “Lore” llegó al colegio en quinto básico. Nunca siguió los modelos de una chica común. Tenía actitudes más bien masculinas, era fan de los videojuegos y talentosa para el dibujo. “Mi ma
“Mis relaciones con la gente no eran ni chicha ni limonada. Con algunas personas simplemente no me llevaba, en especial con las más cuicas y huecas del curso, que me discriminaban porque no era femenina como ellas. Luego me empecé a adecuar a la dinámica del colegio, pero comencé a tener problemas con la autoridad, porque con varios profes no hacía las tareas y tampoco, de hecho, me importaba, como tenía un buen rendimiento y comportamiento, para qué. Además me cargaba leer por obligación, de toda la básica, de los 50 libros que nos dieron, leí, a lo más, 10. La mayoría de las cosas las aprendía escuchando”.
Fue en sexto básico donde conocimos la opción sexual de la Lore. A fines de ese año, le gustó su primera niña. Luego, en octavo, le gustó otra compañera; la chica matea del curso, la Vale. “Me daba risa, porque sus reacciones eran muy de niñita chica, se ponía roja. Yo la seguía molestando más allá de que me gustase porque tenía reacciones tan extrañas y tan desviadamente idiotas. Por ejemplo, yo le decía: ¡Hola! Y se empezaba a golpear contra la pared, ¿cómo un niñito enfermito? Un día le estaba golpeando el brazo con una regla y ella respondió diciendo: ¡Ya basta que me masturbas! Y yo: Pero que te pasa! Y ella replicaba: No, yo te dije que me perturbas, no que me masturbas”.
Ese año culminó la separación de sus padres, que venía desde hacía dos años. El paso de la básica a la media se veía fuerte, porque para su familia era una ocasión muy importante. “En especial por mi hermana mayor, que ya estaba en la media. Yo siempre era la ‘hermana de’”. Las comparaciones con ella eran evidentes en todos lados, y la Lore veía cómo su hermana era vista como “la chica perfecta” “Yo era su sombra, me daba lata, entonces adopté una personalidad de animadversión con ella”.
Como el año anterior había sido muy malo, la Lore había decidido dar una vuelta de página radical, pero no sabía lo que le deparaba el destino. En primero medio llegan varias niñas nuevas, entre ellas, la Alicia. “Al principio con suerte nos hablamos porque hubo una relación muy extraña. En un inicio, la Alicia se juntaba con la Francisca, la primera chica que me gustó en sexto, entonces ella le metió mierda en la cabeza diciéndole a ella y a todas las chicas nuevas que llegaron que no se reunieran conmigo”. Al pasar los meses, la Alicia se le acercó, y allí comenzaría un diálogo que no se rompería en mucho tiempo. “Era como que ambas estábamos en los extremos de la sala, sin embargo, nos hacíamos un par de señas y nos entendíamos mensajes completos. Así empezamos a hacernos cada vez más cercanas”.
Cuando conocí a la mamá de la Alicia, desde un inicio no le caí bien y, de hecho, según los argumentos que me daba, era porque yo había hecho una reverencia cuando la saludé y eso, para ella, era una muestra de superioridad, siendo que con eso mi intención era al revés, entonces a partir de ahí hubo una dicotomía entre la relación que tenía con la Alicia y con su mamá, que no soportaba que ella se juntara conmigo”.
Pasaron los días y la Alicia comenzó a ponerse arisca. La Lore se sintió mal. A fines de julio de 2004 se reunieron en la capilla de enseñanza media y la Alicia le confesó que se le movía el piso por ella, pero que no estaba segura. “Aunque mi corazón me decía ¡dale por ella! mi mente me señalaba otra cosa. “Le advertí en ese minuto que ser lela (lesbiana) es peligroso en un colegio de monjas. Eso no importó. Nos dimos un beso y luego la Alicia baja la cabeza, se queda en mi hombro, y me dice: ‘Hay un problema. Me gustó’. Nos quedamos tirando toda la noche hasta un cuarto para la una de la mañana”.
El escándalo que se armó en el colegio fue tremendo. Los papás de las dos chicas estaban desesperados, tratando de ubicarlas. Las hermanas buscaron por todos los rincones del establecimiento, hasta que abrieron la capilla y se encontraron con la sorpresa. La hermana cecilia ve la cara de la Lore y grita ¡¡¡SANTO DÍOS!!!!. Eso no podía estar sucediendo. El colegio más antiguo de la congregación en Chile no podía tener un problema así. Llamaron a las dos a Inspectoría para que escribieran en una hoja una versión de lo que habían estado haciendo. La versión oficial que manejó el colegio, hasta este minuto, es que se quedaron dormidas. Pero eso sólo fue una apariencia.
El 22 de agosto de 2004 empezaron a pololear, no sin obstáculos. “Nos amenazaron con echarnos del colegio, de la manera más políticamente correcta. Sacrifiqué mi estado de alumna bien para evitar que echaran a la Alicia”. El primero medio sería caótico. “Tuve problemas a nivel de amistad, de curso, de pelambres en camarines. Fue un año cuático, además mi mamá se mamó todo ese proceso”.
En el verano del 2005, la Alicia termina con la Lore, porque se puso a pololear con un chico. “Me destrozó. Me llegué a tirar al suelo de tanto llorar, a romperme la ropa. Sacrifiqué mi lomo por ella y mira como me pagó. En segundo (medio), ella me trataba como una perra y yo le decía que era una mujer de la vida. Me sentía miserable en esos momentos. Pero la ayudaba con su pololo porque era mi amiga. Después me presentó un amigo por Internet, que se llamaba Pablo. Pololié con él, y cuando le conté a ella, se le cayó la cara”. La Alicia rompió con el pololo y, en un taller de arte, le dice a la Lore: “Envidio al Pablo porque te tiene a ti y yo no”. “En ese minuto me dieron ganas de golpearla. Había estado con el otro tipo sólo por darle el gusto a la mamá, que se sentía dichosa porque estaba con un niño.”
En segundo medio, la tía Yeni tomó la jefatura del curso. “Ella y la nueva coordinadora académica que llegó ese año se las jugaron por nosotras. Ellas nos entendieron, se llegaron a quemar las pestañas porque éramos tema en los consejos de profesores. Nos decían que cuando nos mirábamos nos salían chispitas de amor y eso era maravilloso, a pesar de que habían algunos profes que de forma implícita nos decían ¡vayánse! y por detrás eran unos hipócritas”.
Fue tal el cariño que la tía Yeni le tuvo a la Loreto, que dentro de su estrés por tener tres cargos en el colegio, la solicitaba para todo: que le ayudara a instalar computadores, que le enseñara inglés a sus dos hijos, incluso que le fuera a pagar las cuentas al Servipag. La Lore se definió como su perkins. Eso duró hasta el fin de su época escolar.
“Ese año lo logramos terminar bien, ya que la Alicia se había sacado a este tipo de encima. Traté de perdonarla, pero siempre con cierta desconfianza, por lo que había pasado a principio de año”.
“Empezamos tercero medio y de nuevo me sale con un pastelito: De que no me quería más y que iba a empezar a pololear con otro chico. Yo dije: ¡Otra vez arroz! Pero dije que ya no valía la pena hacerse más caldo de cabeza, además que a mi papá le ofrecieron la posibilidad de irse a Antofagasta y me dijo que se iba si yo lo acompañaba. En ese momento pensé: si mi padre me ofrece irme para comenzar una nueva vida y olvidarme de todo, la persona que amo está con otro, entonces esta es una buena oportunidad para recomenzar. Le planteé el tema a la Alicia con esta pregunta: Si yo me voy lejos: ¿Estarías dispuesta a ir a buscarme? Ella me dice que sí. Le propuse, entonces, que me diera un último beso para ver si sentía algo. Después de ese último beso, se hicieron muchos más y me dice: No podría estar lejos de ti, porque para bien o para mal, te necesito.”
La Lore, finalmente, se quedó en Rancagua ese año y decidió aperrar por la Alicia. Tercero lo define así: “Entre comillas, fue un buen año, a pesar de las dificultades académicas por los electivos y todo eso. Con la Alicia tuvimos altibajos, pero a si y todo logramos salir adelante, pero por mi parte siempre estuvo esa desconfianza con ella por el temor de que me pudiera cagar. Estaba curada de espanto.”
“Luego vino cuarto medio. Al iniciar cuarto la Alicia me dice que le gustaba otro chico que estudiaba en el Comercial… Yo ya estaba aburrida. Que cada verano dudara… por darle el gusto a la mamá de estar con un niño… me aburrí. Un día me dice que cada vez que estaba con el cabro del Comercial, pensaba que me besaba… ¡No tiene sentido! Le dije que me dejara tranquila, que necesitaba prepararme para entrar a la Universidad. Pero no se aguantó. Y volvimos. El 22 de marzo de 2007, curiosamente los días 22 volvíamos o terminábamos. El pololeo aquí fue bastante lindo y bien. Terminamos este año juntas y ¡sí! Podemos tener un mínimo de libertad”.
“El final de 2007 fue bueno. La diferencia en nuestros RUT era tan mínima que dimos la PSU en el mismo liceo. El segundo día nos fuimos a una plaza que estaba cerca del local y nos sentamos a abrazarnos y en ese minuto llega un tipo que nos dice: ¡Salgan que voy a llamar a los carabineros! Me dio tanta impotencia sentir esa discriminación de nuevo, ni siquiera nos estábamos comiendo ni nada por el estilo, me puse a llorar de la rabia, pero la Alicia me dice: Tranquila mi amor, ya llegará el momento en que estaremos juntas”.
Terminó cuarto medio, pasa el verano de 2008 y antes de que la Lore entrara a la USACH, la Alicia le dice que no pueden seguir juntas porque ella quería ser monja. Lo del convento era en realidad una excusa; había comenzado una relación con un chico del coro, Pipo, en el que siempre había participado. “¡Desde cuándo Pipo es Dios!, No lo soporté. Me volvió todo el rencor con ella. Me sentí miserable”.
La Lore, asimismo, se hizo conocida en el colegio por su carisma católico y fuerte participación en la pastoral. Cuando le preguntó porque participó tanto en ese ámbito, me responde: “La pastoral del colegio estaba desfigurada, había perdido su perfil católico. Por eso dije: Quiero cambiar esto, soy creyente, pero no necesariamente una Opus Dei ni nada por el estilo. Yo no tengo la visión del Dios que juzga. Lo que estaban enseñando las monjas era retrógrado”.
Del colegio la Lore saca las siguientes conclusiones: “Aprendí mucho de él en todos los sentidos. Conocí a mi primer amor, lo básico de castellano, matemática, y viví una mezcla de cosas buenas y agrias”. En el instante en que le pregunto si le echa la culpa al lugar por lo que vivió, me dice: “Más que el lugar, fueron las personas. Había gente que me hizo la vida imposible, pero también hubo compañeras y profes que me apoyaron y me entendieron. Quiero al colegio, pero sé que hay cosas que hay que cambiar y eso es lo que me impide volver muchas veces”.
Al referirse a la Alicia, reflexiona: “No la voy a olvidar, porque fue mi primer amor. A veces fui mala con ella por el rencor que de repente sentía por todo lo que había pasado, pero como dice una frase, al primer amor se le quiere más, pero a los otros, los quieres mejor”. Al preguntarle si ella cree que si hubiese conocido a la Alicia en la USACH, habrían tenido una relación más libre me dice, bromeando: “¡Hubiésemos tenido sexo lésbico en los pastos! Jajaja... no, no, nada de esas cosas, probablemente seríamos pareja en buena onda, pero no fue sólo culpa del colegio y de Rancagua, que es una ciudad conservadora, chica, en la que todos se conocen y se encuentran en un mall que es más chico que el Eurocentro, sino también de nuestro carácter, que en sí es fuerte, más las presiones del colegio, la mamá de la Alicia, mi familia, etc. Perdí a una gran amiga porque estamos en mundos distintos. Pero siempre estará en mi corazón por lo que viví con ella. Si nos reencontramos después de 25 años y seguimos siendo amigas, la raja”.
“Decidí que el amor que sentía por ella lo derrocharía con mis amigos, se los entregaría a ellos. Lo que tenía con la Alicia era una bendita maldición. Nos buscábamos muchas veces para hacernos daño y la U me limpió de eso.”
El cambio del colegio a la Universidad fue positivo para Lore: “Si eres cerrado de mente, no puedes estar aquí en la USACH. Los cabros son muy relajados. Yo aquí soy feliz porque en los pastos me puedo tender, acostar, comer, leer y hacer mis cosas tranquila. Puedo incluso abrazar a mis compañeras como amigas, no como en el colegio, que si lo haces altiro piensas que eres lela. Ves parejas de todo tipo, sean hétero o no y la pluralidad que existe es fenomenal. Además lo que me da más lata es que nadie le tiene fe a esta U, en Rancagua y en especial entre
En agosto pasado, la Lore y la Alicia tuvieron su final, un cierre de capítulo. En el mismo lugar donde se dieron su primer beso y se armó el escándalo: la capilla de enseñanza media. La Alicia le pidió a la Nicolé que estuviese presente, pero nuestra amiga no aguantó más. Fue allí donde la Alicia, aún pololeando, le dice a la Lore que todavía se le mueve el piso por ella. Se besaron. Fue la última vez.
Después del cierre, según Ricardo, su mejor amigo en la U, ella dio un giro rotundo de 180º: “Era otra persona, más dispuesta a querer a la gente y a recibir cariño. Hasta le presenté una amiga de Castellano, la Lía”. “La Lía me movió el piso al tiro. Fuimos a mi departamento en un carrete que teníamos y tiramos. Es la única persona que me ha robado un beso en mi vida”, recuerda la Lore, sentada en los pastos de la FAHU. Sin embargo, Ricardo estuvo presente el día en que la Lore terminó con la Alicia y dice: “Me dieron ganas de pegarle con un guate cuando la Lore me contó lo que había pasado”. Definitivamente no soporta a la Alicia. “Me tuvo miedo cuando me vio” finaliza Ricardo.
La conversación termina. Con una compañera de U, la Lore me va a dejar al metro y me fui muy satisfecha. Por fin puede ser ella tal cual es, sin trabas y sin la obligación de ser, como lo decían todos los días en el Sagrado Corazón de Rancagua, “auténticamente femenina y sólidamente cristiana”.
2 comentarios:
Congrats my friend!!! n_n
This blog rocks...great job ;D
--- o ---
nah'..ahora en español jejejeje...amiga mia, te felicito, se nota que han hecho un gran trabajo tú y tus compas...
asumo me es un tanto extraño ver parte de mi vida retratada aqui, pero es genial ^^
un saludo, nuevamente felicitaciones
nos vemos pronto
adieu =D
genial.....
realmente fue un gusto conocerte, y un agrado tremendo ver esto publicado
espero que sigas con el mismo animo, es genial verte tan motivada....
espero que nos podamos ver nuevamente y conversar asi me das tiempo para pelar a la Lore xD
cuidate mucho.
Publicar un comentario